Gibe III. Las dos orillas del río Turkana

Escrito por Quepo en la categoría FAM y los medios

El periodista Salomon Burke, nos hace un relato desde Etiopía, sobre la puesta en marcha de uno de los proyectos más ambiciosos de la historia del país: la hidroeléctrica Gibe III.

Foto: Fausto Podavini http://www.watergrabbing.com/ethiopia.html

El pasado septiembre se celebró el comienzo del nuevo año etíope en un ambiente de crispación social debido a los incesantes cortes de electricidad que sufre el país.  

El gobierno etíope, consciente de la controversia que supone, anunció oficialmente la puesta en marcha de la presa hidroeléctrica Gibe III el 17 de diciembre, con una generación masiva de 1870 MW de energía.

Se trata del mayor proyecto eléctrico que el gobierno ponga en marcha este año y el segundo más grande después de la presa hidráulica de 6000 MW que se está construyendo en el Nilo.

El pasado mes de diciembre, el gobierno etíope anunció oficialmente la puesta en marcha de la presa hidroeléctrica Gibe III, su segundo mayor proyecto hidroeléctrico después de la presa de 6000 MW que se está construyendo en el Nilo.

Este proyecto de la presa construida en el río Gibe, que desemboca en el lago Turkana, ha sido asumido dentro de los presupuestos de Estrategia de Resiliencia Climática y Economía Verde (CRGE). El objetivo es llevar el país a un estatus de ingresos medio y emisión de carbono 0 para el 2025.

Defendido como un recurso para generar una divisa fuerte en forma de exportación de energía a los países vecinos como Kenia, e incluso a países más lejanos como Uganda, Tanzania y Ruanda, este proyecto, iniciado en 2008, ha sido criticado por el impacto que causa en el lago Turkana y por el desplazamiento de tribus del sur de Etiopía y del norte de Kenia.

La preocupación por el impacto medioambiental de la presa y el proceso de licitación han llevado al gobierno etíope a confiar en financiamiento de China para completar el proyecto.

El plan cuenta con utilizar agua de la presa para la que sería la plantación de azúcar más grande de Etiopía -el proyecto Kuraz- que es parte de los masivos proyectos de infraestructuras del gobierno.

“No desplazamos a los pastores, los reasentamos”

A pesar de que el proyecto está al 99% de ser completado, el Ministro de Agua, Riego y Energía de Etiopía, Alemayehu Tegenu, visitó la sede de la UNESCO en Roma el año pasado para responder a las alegaciones con las que grupos ecologistas acusaban al proyecto.

Tegenu afirma que “la presa está situada en un profundo barranco en el curso superior del río, en una zona en la que no hay asentamientos, mientras que el cauce del río aumentará en el curso inferior, sin afectar a los pastores’’

El ministro afirma que el gobierno no quiere dejar a los pastores en la situación actual, dependientes de la agricultura de recesión. El gobierno está desarrollando unos sistemas de riego para el uso de los pastores y afirma que el reasentamiento se llevó a cabo después de “hablarlo” con las comunidades.

Tagenu también niega que la presa pueda reducir fatalmente los niveles de agua del lago Turkana, argumentando que la desgracia del lago proviene de la degradación de la tierra del ecosistema que lo rodea y que el proyecto no afectará el agua destinada al lago.

“Etiopía posee una pequeña parte del lago, de modo que compartimos las preocupaciones por este “lago moribundo”. Esta es la razón por la que estamos trabajando junto con el gobierno de Kenia para gestionar la cuenca del lago” afirma Tegenu y añade que esperan salvarlo gracias al Plan Económico de las Naciones Unidas y el trabajo conjunto de ambos países.

La presa contribuye, pero no es un factor decisivo para el infortunio de las aguas de Turkana.

La opinión del ministro fue parcialmente rebatida por el profesor Justus O. Barongo, del Departamento de Geología de la Universidad de Nairobi que afirma que la presa es uno de los motivos principales de la muerte de Turkana.

“Casi dos tercios de Kenia son áridos o semiáridos, el agua es muy escasa, el 40% de los 42 millones de habitantes no tienen acceso a agua corriente. La situación es mucho peor en la región de Turkana debido al cambio climático y a la interrupción que la presa crea en las aguas corrientes” añade el profesor.

“Espero que ambos países puedan solucionarlo, por su propio bien, pues el lago Turkana está disminuyendo igual que otros en mi tierra natal como Naivasha y Nakuru” dice Barongo. También añadió que otro lago, Baringo, cerca de Turkana, está desbordado, un enigma aún por solucionar aunque se sospecha que es debido a un problema geográfico de la corteza de la tierra.

China al rescate

Las preocupaciones ambientales de la presa Gibe III consiguieron asfixiar su financiamiento, dado que el Banco para el Desarrollo de África y el Banco de Inversiones Europeo les negaron ayuda. Otro país ha sido también ampliamente criticado por sus políticas medioambientales que salvaron el proyecto de la presa.

Salini, la firma italiana que tenía que llevar a cabo el proyecto, no pudo garantizar el financiamiento de los últimos 500 millones de dólares del total de 1.5 billones, pero China salvó el proyecto.

En mayo del 2010, el gobierno etíope firmó un contrato con una firma china llamada Dongfang Electric Machiney Corporation para llevar a cabo la parte electromecánica del proyecto,  asegurando así los 500 millones que faltaban con el Banco Industrial y Comercial de China.

Los medioambientalistas  están preocupados por la regulación del cauce del río Omo dado que el gobierno podrá  dirigir la irrigación a gran escala, desplazando así a comunidades tribales vulnerables.

Su cólera está dirigida al proyecto de caña de azúcar Kuraz que una vez completo producirá 1.4 millones de toneladas de azúcar, 131.000 m³ de etanol anuales y 690 MW de electricidad.

El gobierno etíope insiste que están “civilizando” a estas comunidades tribales, enseñándoles habilidades prácticas en las plantaciones de azúcar y salvándolos del golpe medioambiental  reubicándolos en sitios donde pueden aprender la agricultura sedentaria.

Dame el poder

Mientras que el proyecto Gibe III ha aparecido puntualmente en las noticias por sus daños sociales y medioambientales, se supone que satisfará las necesidades de energía de los etíopes.  

Gebre Asrat es el Director Asistente de Planificación Empresarial y Comunicaciones en Etiopía de la planta de cemento más antigua: National Cement Share Company, la cual ha suministrado productos de cemento para  la compleción del proyecto Gibe III.

“El uso del cemento requiere mucha energía, un 50-60% del total. Se necesitan unos 11KW/h de electricidad para producir una tonelada de cemento, el objetivo son 4.250 toneladas de cemento anuales” y añadió que los incesantes cortes de la electricidad provocan pérdidas de tiempo y dinero durante las fases de producción del cemento.

Mientras que muchos etíopes como Asrat tienen en cuenta los efectos de estos cortes para sus empresas, el potencial impacto negativo de la presa saldrá pronto a la luz cuando Gibe III empiece su producción eléctrica a principios de octubre y será observado de cerca por detractores y partidarios.

El gobierno ha defendido que el proyecto Gibe III es una solución a los problemas de suministro eléctrico que sufre el país, y que el agua que descienda de la presa permitirá a los pastores seminómadas que viven corriente abajo, asentarse y convertirse en agricultores sedentarios.

Pero los críticos no están tan seguros. Sostienen que los pastores seminómadas que viven de la cría de ganado y ocasionalmente de la agricultura de recesión correrán el riesgo de sufrir de hambre, ya que serán desplazados por los proyectos de plantación de azúcar que utilizarán el agua liberada por la presa.

Una vez instalada en espacios reducidos y privada de la libertad de la vida nómada, esta población - sostienen los críticos - a la que ni siquiera se ha consultado,  se enfrentará  a la  vulnerabilidad que conlleva a una situación de inseguridad alimentaria o incluso hambruna.

En lo que va de año, más de 10 millones de personas en Etiopía se han enfrentado a una crisis alimentaria. Mientras los medios de comunicación de todo el mundo siguen centrados en la última sequía en el país, que vuelve a ser la peor en los últimos 50 años.

Para otros etíopes, keniatas y activistas medioambientales, la construcción de esta presa, y su potencial para regular el cauce de agua para el proyecto de irrigación, significarán una pérdida de autonomía de los pastores de la comunidad local, inseguridad alimentaria y posible hambruna.

Miles de habitantes tribales ya han sido trasladados a asentamientos que, según el gobierno, proporcionarán los servicios sociales básicos y modernizarán su forma de vida.

Pero la pérdida del ganado y los pastos, que son su sustento, hace dudar al jurado. Creen que estos nuevos asentamientos agrícolas los exponen a más inseguridad y dudan que les puedan dar una mejor vida.

Para un país que perdió a 1 millón de personas en la década de los ochenta debido a una hambruna con resonancia mundial, el empeño para el desarrollo y creación de asentamientos puede significar un nuevo episodio oscuro en su historia o mejorar su situación. Su futuro está por ver.

El ambicioso proyecto Gibe III estima generar energía para utilizarla como divisa fuerte, pero ha recibido muchas críticas por su potencial de desplazar comunidades locales y amenazarlas con hambruna. Sin duda su construcción será la prueba de fuego para el futuro próximo.

El gobierno ha anunciado que la presa ya ha generado 900 MW de energía este mes, consiguiendo casi la mitad de su capacidad.

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