El proyecto

Abordar el hambre como la mayor tragedia humana de nuestro tiempo. Mirar el hambre sin miedo, desde sus causas estructurales, señalando a los responsables directos y buscando las responsabilidades colectivas compartidas. Comunicar el hambre desde la narración múltiple de un universo transmedia: una herramienta para cada historia, una historia para cada público. Transformar para erradicar.

Una fila de personas. Una fila larga, muy larga, larguísima, que se pierde en el infinito. Nosotros estamos delante, enfrente, les vemos perfectamente. Son personas de distintas edades que hacen fila. Hay hombres, hay mujeres, y de vez en cuando, cada dos personas, hay un niño, o una niña, a veces, hay un bebé. Nosotros enfrente, viendo la fila perfectamente. Cada cuatro segundos, una persona cae desplomada, zas, al suelo, muere. Nadie se inmuta, nadie se mueve. Detrás, queda en pie la siguiente, la de atrás. Uno, dos, tres, cuatro, zas, cae. Muere. La siguiente. Uno, dos, tres, cuatro. La siguiente. Muere. Y así, segundo a segundo, minuto a minuto, hora tras hora, cada día, 25.000 personas caen. Las dejamos caer, mueren. Mueren de hambre. Sí, sucede cada dia pero no las vemos, no miramos hacia ahí. No sabemos, no entendemos.

FAM es un proyecto de comunicación transmedia sobre el hambre. Un ecosistema narrativo que desarrolla diferentes acciones de comunicación y herramientas web, audiovisuales y periodísticas, dirigidas a audiencias específicas, capaces de lograr incidencia y transformación social en el ámbito del derecho a la alimentación. Un relato que se extiende a lo presencial para generar espacios de aprendizaje y reflexión transformadores. Un proyecto que persigue entender la aceptación social de miles de muertos al día de hambre desde una doble perspectiva: Abrir un debate sobre el imaginario colectivo existente en torno a la problemática y reflexionar acerca de las causas más invisibilizadas del hambre.

FAM quiere entender qué pasa, porqué pasa, a quién le pasa, porqué lo aceptamos, cómo vivimos con ello. ¿Tenemos algo en común con las personas que día a día mueren de hambre? ¿Mueren a causa de sequías y guerras, sin que nada tenga que ver con nosotros? ¿Sólo podemos dar dinero? ¿Por qué después de tantos años de políticas de lucha contra el hambre casi mil millones de personas no pueden comer y beber lo suficiente como para seguir vivos? ¿Qué otras políticas perpetúan y empeoran su situación?